23/7/07

LOS PÁRAMOS

Ciudades costeras amenazadas
El cambio climático
y las fuentes de agua


Guido Sánchez Santur
sasagui35@gmail.com

Oscar Cicconi es un reconocido psicoterapeuta argentino, nacionalizado peruano, y Claudia Dammert, su esposa, una connotada actriz nacional, protagonistas de varias películas, telenovelas e incontables obras de teatro. Ambos abandonaron Lima, la capital de Perú, donde residían y, curiosamente, se trasladaron a un alejado pueblo andino, a la sombra de los nevados de la Cordillera Blanca (Huaripampa, en la región de Ancash) al norte del país, donde aparentemente no existen posibilidades de desarrollar sus capacidades profesionales ni las mínimas condiciones de confort.
- ¿Qué hacen acá, sino tienen agua potable, alcantarillado, energía eléctrica ni siquiera una buena carretera para llegar o salir con prontitud; es decir, ninguna de las comodidades que provee la ciudad?
- Esa es una percepción equivocada. Acá tenemos todo, nos consideramos las personas más ricas del mundo -aunque las estadísticas nos registran como una familia de extrema pobreza- pues tomamos el agua más pura, directamente del manantial, respiramos un aire sin contaminación, vivimos en medio de la naturaleza, alejados del estrés de las ciudades por la polución y la congestión vehicular. Pero, sobretodo, con frecuencia nos entrenamos en supervivencia, salimos a caminar en las noches sin antorchas ni linternas. Necesitamos estar preparados porque en los próximos años el trabajo será en las noches, pues el fuerte calor del día dificultará significativamente las actividades humanas.
Bastante precavidos para haber tomado esta decisión hace 15 años. Esto demuestra que existen personas que sí se toman en serio los efectos del cambio climático. Es que las evidencias son tangibles y las cifras alarmantes, según los científicos, entre 1961 y 1990 la temperatura promedio del planeta pasó de 0,5 a 14,5 grados centígrados; mientras que el promedio del nivel del mar ascendió de -150 mm. a 50 mm. es decir, subió aproximadamente 20 centímetros.
Esta no es una profecía, es una realidad que la viven en carne propia los pobladores de los balnearios Las Delicias y Huanchaco en la provincia de Trujillo (región La Libertad, en el Perú), cuyas extensas playas se redujeron en 20 metros, mientras que en Buenos Aires la municipalidad distrital construye una malecón para proteger a las familias ribereñas que los últimos años empezaron a sufrir los azotes de los maretazos, algo que no ocurría en las últimas décadas.
Según los ecólogos, muchas ciudades costeras desaparecerán -sobretodo las que están a menos de un metro sobre el nivel del mar- a medida que el nivel de éste se acreciente, a causa del descongelamiento de las grandes masas de hielo en los polos Norte y Sur (Ártico y Antártico). Además de los cambios bruscos de temperatura que alteran la vida de las personas.
Sin embargo, los pobladores de las zonas más altas también son testigos de los efectos del calentamiento global. Aún no acaban de comprender por qué los nevados Huascarán, Pastoruri, Hatun Raju y otros más pequeños, en la región Ancash, están perdiendo espacio en forma acelerada, es decir que se está derritiendo.
Si tenemos en cuenta que aquí nacen los riachuelos y quebradas que dan origen a los caudalosos ríos que alimentan de agua dulce a la costa (para consumo doméstico y agrícola), ésta es otra amenaza para las poblaciones por la escasez que se avecina. En la ciudad de Trujillo, con casi un millón de habitantes, el 60 por ciento del agua potable proviene de la plata de tratamiento que es suministrada por el río Santa, cuyo mayor caudal viene de aquellos nevados.
PÁRAMOS EN PELIGRO
Devert De Bievre, Coordinador Regional del Proyecto Páramo Andino (Conservación de la Diversidad en el techo de los Andes) que se desarrolla en Perú, explica que no sólo los nevados son importantes fuentes de agua dulce, pues similar función tienen los Páramos que tampoco escapan a las secuelas del aumento de la temperatura global, además del sobre pastoreo, la ampliación de la frontera agrícola y la quema de los pajonales.
Tanto el sobre pastoreo como las quemas contribuyen a formar capas compactas en el suelo que convierten en impermeable el nivel superior del suelo, impidiendo la filtración del agua. Además, al no haber vegetación, esa tierra queda más expuesta al sol y es vulnerable a la erosión hídrica y eólica.
Estos ecosistemas se desarrollan en las cumbres de los Andes tropicales, desde los 2900 y 4700 m.s.n.m y constituyen grandes colchones de agua, gracias a las especiales condiciones de temperatura (neblina y frío constante) que durante el año no sufre variaciones, pero sí entre el día y la noche. Se caracterizan por la nubosidad y la presencia de una diversidad biológica y un alto grado de endemismo en el mundo. Destacan la vegetación herbácea con arbustos y árboles de poca altura, las mismas que están adaptadas a la fuerte radiación.
La alta humedad y la alta incidencia de neblinas nocturnas permiten que al amanecer las plantas queden cubiertas de agua, que chorrea hasta el suelo por la condensación, dando lugar la formación de riachuelos y pequeñas lagunas.
En América Latina tenemos 3 millones 530 mil 338 hectáreas de páramos que se extienden desde Venezuela (398,698 hectáreas), Costa Rica (8 mil hectáreas), Colombia (un millón 443 mil 25 hectáreas), Ecuador (un millón 266 mil 217 hectáreas y el Perú (420 mil hectáreas).
Luís Albán, miembro de la Red Latinoamericana de Recursos Genéticos Forestales, sostiene que en Perú, los Páramos básicamente se ubican en el norte (al sur, desde la Cordillera Blanca, son los glaciares los que producen el agua) y la mayor extensión está entre Piura y Cajamarca, especialmente en el Parque Nacional de Tabaconas. Este es un espacio altamente amenazado, pues el 40 por ciento está transformado, el 30 por ciento ha sido modificado y la diferencia aún se encuentra en estado natural.
Los páramos no sólo producen alimentos como la papa y otros tubérculos andinos que combaten el hambre mundial, sino que en sus bosques acumulan significativas masas se agua que sacian la sed de las ciudades de las partes bajas, por eso en Quito (Ecuador) y Bogotá (Colombia) las empresas de saneamiento compran tierras en las zonas de producción de agua, como una estrategia orientada a conservar estas fuentes.
Los Páramos en mayor peligro son los de Colombia que posee el 68 por ciento de los que existen en el planeta, cuyos ecosistemas más húmedos están en Chingaza y Sumapaz con la mayor biodiversidad y un nivel de endemismo infinitamente superior. Estas condiciones naturales hacen que éste sea el país con más ríos respecto del continente africano, y con reservas hidroeléctricas estimadas en casi 90 mil megavatios.
Los especialistas colombianos sostienen que el aumento de la temperatura afecta en mayor incidencia a los Páramos, por ello sostienen que los estudiosos se deberían preocupar de estos antes que de los litorales y costas, puesto que a raíz de este fenómeno han cambiado los patrones de distribución de las lluvias y otras variables climatológicas.
Con la desaparición de los Páramos se secarían las microcuencas que abastecen de agua las ciudades y los campos de cultivo, además de la pérdida irreversible de la biodiversidad. Entre las especies amenazadas en el Perú tenemos al tapir del páramo o pinchaque o gran bestia, un animal adaptado al clima frío y con pelambre lanosa. Es una especie muy rara y una de las más amenazadas de la fauna peruana, que necesita de protección total. Se alimenta de gramíneas y arbustos, refugiándose en los matorrales.
Asimismo, el conejo silvestre, el venado colorado del páramo, el pudú o sachacabra (venadito pequeño que no supera los 40 centímetros de altura), la musaraña (único mamífero del orden de los insectívoros existente en el Perú), entre otros.
Pero lo más importante es que la vegetación del páramo es una enorme esponja que absorbe la gran cantidad de humedad producto de la lluvia y la niebla que caracterizan esta zona. Esto permite la constante disponibilidad de agua a lo largo del año, favoreciendo a miles de habitantes de centros poblados y zonas agrícolas de las partes más bajas. Sin embargo, la falta de conocimiento de la importancia de su protección lo ha convertido en uno de los ecosistemas más vulnerables del planeta. Otra amenaza, más allá de las mencionadas, está también en la minería, pues en la parte peruana en ese ámbito se han concesionado varios denuncios mineros, cuya explotación es inminente.
¿CALENTAMIENTO GLOBAL?
Los científicos estiman que la acumulación atmosférica de gases producto de la combustión de petróleo, gas y carbón (como el dióxido de carbono) está elevando la temperatura planetaria, que podría subir entre 1,3 y dos grados en 100 años. Esto derretirá hielos, elevará el nivel de los mares, provocará sequías o lluvias más intensas y modificará el hábitat de animales y plantas, además de la propagación de ciertas plagas, como el dengue, la malaria, etc.
El Protocolo de Kyoto sólo obliga a 35 naciones industriales a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero a volúmenes de 5,2 por ciento inferiores a los de 1990, con plazo en 2015. Pero los científicos alertan que tan modesta meta es insuficiente para mitigar las modificaciones climáticas ya desatadas.
El Polo Norte es el que más está padeciendo las consecuencias del cambio climático, por su cercanía a países como Estados Unidos, que ocupa el primer lugar en la producción de altas emisiones, principalmente dióxido de carbono, metano y oxido nitroso, junto a Canadá y Rusia según el informe del Fondo Mundial para la Naturaleza.
El Protocolo de Kyoto, aceptado por una gran mayoría de países con excepción de Estados Unidos, ha desarrollado mecanismos flexibles para controlar las emisiones basándose en tres estrategias: el comercio de emisiones, la implementación conjunta y la generación de mecanismos de desarrollo limpio.
Frente a esta evidente amenaza que experimenta la humanidad sólo quedan dos alternativas: disminuir la emisión de gases que alientan el calentamiento global, a fin de amenguar sus efectos, lo cual es bastante difícil; o entrenarse para adaptarse a las nuevas circunstancias como ya lo están haciendo Oscar y Claudia en las alturas próximas a los nevados de la Cordillera Blanca Peruana. Esta es una reacción natural, propia de la capacidad de adaptabilidad de los humanos como ocurrió a lo largo de la historia.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy muy confundido con el proceder y los conceptos del paramo en el Perú. Pero el debate en la ciencia es lo mejor si hay paramo en el pais por que no hay representantes de los generos Espeletias, la altura es de 3600 o 4600 msnm,las precipitaciones (Cautrecasas, 1948).
Seria importante, esclarecer estos terminos por que generan una gran confusión, la importancia de los bosques de neblina como captadores de agua es muy importancia. Eso no esta en discusión.
Planteo una investigación en la que los que estan a favor y estan en contra propongan las condiciones por que consideran que son paramos, para que se acabe todo esto

Anónimo dijo...
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Guido Sánchez Santur dijo...

Hola
Estoy de acuerdo con tu propuesta. Hay que esperar más ideas al respecto.
Saludos

Anónimo dijo...

mira la respuesta esta muy bien pero la berdad kede mas konfundida x ke mi pregunta era x ke la acomulaion de agua en los paramos

 

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